El reto
El Instituto Nacional de Migración de Honduras enfrentaba flujos migratorios dinámicos y alta demanda ciudadana.
Procesos manuales y desarticulados con trámites de hasta 45 días. Sistemas desconectados entre Fronteras, Registro Civil, Verificación y Penales. Baja capacidad de adaptación normativa. Validación documental vulnerable al fraude. Falta de trazabilidad que generaba desinformación y pérdida de confianza institucional.






